La utilización de las tecnologías digitales ya superó hasta a la industria de la aviación en cuanto a la producción de CO2. Mientras el porcentaje de la aeronavegación en el total global de las emisiones de CO2 está, según estimaciones, en cerca del 2,5 por ciento -con tendencia al alza-, la transmisión de datos en todo el mundo y su infraestructura son responsables de casi el 4 por ciento de todas las emisiones de CO2. Eso constata el laboratorio de ideas The Shift Project en un reciente estudio. Esa ONG investiga posibles estrategias para lorgar una economía basada en energías renovables.

Rutina digital con un enorme consumo energético

En ese cálculo estimativo se incluyeron los costos de energía para la infraestructura informática, así como la energía utilizada para la transmisión de datos. Esta última consume más electricidad que la producción de todos los aparatos y tecnología juntos.

Según un estudio del gigante informático Cisco, en el año 2022, un 60 % de la población mundial usará internet. Y la transmisión global de datos crece en más del un 25 por ciento anual, señala ese informe. Por eso habría que preocuparse por el uso de internet en el futuro, opina Maxime Efoui-Hess, uno de los principales autores de The Shift Project. En resumen, Efoui-Hess afirma que debemos dar paso urgentemente a una «modestia digital”.

«Tenemos solo fuentes limitadas de energía. Incluso si cambiáramos a las renovables, no podríamos partir de que se imponga su uso en la próxima década”, plantea el investigador. Internet funciona gracias a la red global, y para lograr una transmisión de datos «verde”, cada país de la Tierra tendría que usar las energías renovables. Pero eso no es lo que se espera que suceda. «Por eso la transmisión de datos a nivel global no debería seguir creciendo tan vertiginosamente como hasta ahora”, explica.

«La transmisión de datos a través de internet no debería seguir creciendo», dice experto.

El streaming perjudica al medioambiente

La mayor parte de esos datos corresponden al uso de videos: un 80 % de todos los datos son imágenes en movimiento en la red. Casi un 60 % del flujo de datos en internet son videos online, entre los que se cuentan los videos almacenados en un servidor, que son vistos sin ser descargados a ninguna terminal (computadora, Tablet o teléfono móvil), y que son provistos por plataformas con base en la red global.

El problema reside en que las imágenes en movimiento necesitan enormes cantidades de datos. El promedio de emisiones de CO2 por el uso de videos online es de más de 300 millones de toneladas por año, según mediciones de 2018. Esa es la cantidad que emite, por ejemplo, España en un año. Cuanto más alta es la resolución, más datos se necesitan. Ver 10 horas de películas en HD consume, según The Shift Project, más bits y bytes que todos los artículos de Wikipedia en inglés.

El problema es nuestro cerebro, que está programado por nuestra evolución para reaccionar de inmediato a todo lo que se mueve. «Es por eso que en internet se combina cada vez más la información con las imágenes en movimiento. Música, información, publicidad”, explica Efoui-Hess. Entretanto, plataformas como YouTube, Facebook, Netflix y otras emplean ese artilugio de manera cada vez más refinada, continúa el experto. «Por ejemplo, con la función autoplay, que inicia los videos sin que haya que hacerlo manualmente. O con subtítulos. A través de ellos la información se consume más fácilmente y el usuario mira el video o el film casi siempre hasta el final”, añade.

Mandatory Credit: Photo by Isopix/REX/Shutterstock (10184354a)
Illustration of the video streaming company Netflix. Logo Netflix on the keyboard of a remote control in front of a TV.
Netflix, Belgium – 01 Apr 2019

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