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Cohecho con el hambre / Miguel Lawner

escribe Miguel Lawner, Premio Nacional de Arquitectura. El espectáculo de la repartición de cajas de alimentos por el Gobierno tiene una mirada que no sale en los medios."Ahora estamos en presencia del cohecho con el hambre. Si, con lo más preciado de la dignidad humana. Tener que tender la mano para recibir un mendrugo destinado a atenuar el hambre suyo y de sus hijos, es una situación humillante para cualquier ser humano".

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18 DE MAYO DE 2020/SANTIAGO Abarrotes que podrían contener las canastas de alimentos que Gobierno entregará a familias más vulnerables en medio de la pandemia que vive nuestro país. FOTO: KARL CHINGA GRAWE / AGENCIA UNO

Las escenas trasmitidas ayer por la televisión mostrando la distribución de las publicitadas 2.500.000 cajas de alimento, fueron patéticas y vergonzosas.

Se iniciaron tempranos en la mañana, con Piñera convocando a la prensa a Palacio.  Se instaló en uno de los patios teniendo a sus espaldas dos camiones 3/4 con sus puertas traseras abiertas, exhibiendo las cajas de alimento, por lo demás, bastante mal estibadas. Dijo unas palabras, dando a conocer que cumplía con el compromiso contraído por él mismo en cadena nacional, el Domingo pasado.

La televisión lo mostró más tarde, visitando uno de los centros de acopio, acompañado por el Intendente de Santiago. Se veía personal llenando y cerrando las cajas. Saludó con los codos en forma ostentosa a algunas personas y luego examinó el contenido de las cajas, extrayendo un paquete, en apariencias de arroz, que mostró con los brazos alzados, a las cámaras de televisión que lo acompañaban.

Más tarde, se vio a los camiones llegado a un hogar de la comuna de Estación Central, con la presencia del Alcalde y el Intendente. Los esperaba una nube de camarógrafos filmando la escena de una dueña de casa recibiendo la caja de alimentos. Algunos de ellos ingresaron, a fin de filmar la escena de la señora, abriendo la caja y exhibiendo su contenido, algo avergonzada. No dijo nada.

Hablaron el Intendente y el Alcalde, afirmando que llegarían a los hogares vulnerables de todas las comunas de Santiago declaradas en cuarentena.

La escena tornó en seguida hacia la comuna de Santiago, mostrando a su alcalde Felipe Alessandri, eufórico afirmando irresponsablemente que llegarían a todos los cités y barrios vulnerables de la comuna, contradiciendo las declaraciones del Ministro de Desarrollo Social, quién había rectificado días antes, los primeros ofrecimientos de Piñera, aclarando que las Cajas llegarían solo al 40% del 70% anunciado originalmente por el Presidente.

¡Qué frivolidad para jugar con las cifras!, abriendo demagógicamente, las expectativas de centenares de miles de familias chilenas ya sometidas al hambre. No hubo escena alguna dando a conocer la distribución de las Cajas en Quinta Normal, cuya alcaldesa es de filiación demócrata cristiano.

Además, como cabía esperarlo, la fórmula de las cajas se aprovecha para hacer negocios con los grandes empresarios amigos. El periódico digital El Periscopio, denuncia hoy que: se conoció a través de la Intendencia Metropolitana que el supermercado mayorista Alvi, que forma parte del holding SMU del empresario Álvaro Saieh, recibió una orden de compra para adquirir 50 mil de estas canastas por 1.700 millones de pesos”.

¿Quién fijó la cifra de 2.500.000? ¿Con qué fundamento? Estamos en presencia del mismo hermetismo con que se manejan las cifras de personas contaminadas por el virus.  Los alcaldes, presionados por sus vecinos, ignoran cuantas cajas llegarán a sus comunas y no pueden dar una respuesta satisfactoria al hambre que ya afecta a tantos compatriotas.

Continuando con este episodio, los invito a acompañarme en el siguiente cálculo: un camión cerrado 3/4, como el exhibido en Palacio, tiene una capacidad promedio de 10 m3 y 1.600 Kilos de carga.

Cada caja estimamos que mide 60x40x30 cm, equivalente a 0,072 m3, por lo tanto, un camión puede transportar 138 cajas. Si la entrega a domicilio demora 5 minutos, en una jornada continua de 8 horas, un camión puede entregar 96 cajas.

Supongamos que, con un esfuerzo supremo de coordinación logística, el gobierno logra reunir mil camiones a lo largo de todo el país, dedicados exclusivamente a esta tarea.  Para entregar dos millones quinientas mil cajas, disponiendo de mil camiones/día, dedicados exclusivamente a esta tarea, se requieren 26 días corridos.

El hambre es ahora, como ya se manifiesta en numerosas comunas de Santiago y el resto del país. Por lo demás, el contenido de las cajas no alimentará más de 3 a 4 días a una familia.

Durante toda la semana, el gobierno fue arrinconado por periodistas consultando por las razones para no haber depositado el dinero en las cuentas RUT de cada persona, lo cual permitía hacer uso inmediato de la ayuda y además habría contribuido a dinamizar el comercio local. Por último, existía la alternativa de entregar un voucher, a hacer efectivo en algunos centros comerciales. Este apoyo es impersonal. Apropiado a las circunstancias. Sin intentar un aprovechamiento político de algo tan dramático como es el hambre.

El Intendente de Santiago replicó que eso habría sido un camino fácil, pero que ellos prefirieron un camino difícil, a fin de evitar que la gente saliera de sus casas a abastecerse, respuesta absolutamente inconsistente porque todos estamos autorizados a salir dos veces por semana para realizar las compras.

En verdad, se optó por el show, con el objeto de identificar claramente la donación con la persona del Presidente, aunque ello implicara prolongar irresponsablemente el otorgamiento de la ayuda. Es una forma de cohecho político.

En el pasado, antes que se aprobara en 1958, la cédula única para los procesos electorales, cada candidato debía mandar a hacer sus votos y mantenerlos en cada una de las cabinas de votación. Se corría el riesgo de que, al ingresar un votante, sustrajiera los votos de un candidato opositor. Los apoderados de mesa debían estar atentos, a fin de complementar los votos de su candidato, en caso de constatar su ausencia.

El sistema electoral permitía el cohecho. Las secretarías electorales de cada candidato, especialmente en las zonas rurales, eran verdaderas cantinas, donde se compraba las conciencias de los electores, con un trago de vino y una empanada, junto con entregarle el voto marcado con la preferencia a sus candidatos, antes de concurrir a sufragar.

Así era antes el cohecho electoral. Ahora estamos en presencia del cohecho con el hambre. Si, con lo más preciado de la dignidad humana. Tener que tender la mano para recibir un mendrugo destinado a atenuar el hambre suyo y de sus hijos, es una situación humillante para cualquier ser humano.

Afortunadamente, las circunstancias han hecho renacer la más solidaria de las fórmulas tradicionales en las luchas del pueblo chileno para enfrentar situaciones análogas: las Ollas Comunes. Si…., las benditas ollas comunes que han proliferado rápidamente en la Región Metropolitana y en el resto del país.   Las compañeras y compañeros se enorgullecen de escribir en los muros de sus comunas: el pueblo ayuda al pueblo.

Así es y así será, hasta que la dignidad se haga costumbre.

 

Miguel Lawner

23.05.2020.

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