El Teatro Nacional Chileno estrena la primera comedia de Griffero en la Sala Antonio Varas.

Gracias al financiamiento del FONDART de Trayectoria, y con un elenco compuesto por diez actores de reconocida trayectoria -entre ellos Paulina Urrutia, Pablo Schwarz, Omar Morán y Taira Court-, el montaje se presentó oficialmente  el 11 de mayo. La obra, a partir del 12 de mayo, se presentará con funciones de jueves a sábado a las 20:00 horas.

Ramón Griffero, Director del Teatro Nacional Chileno

Un montaje operático que bordea la comedia musical: la puesta en escena es de gran nivel al igual que la iluminación,  e incluye himnos, cantos y coreografías, que le imprimen un carácter lúdico. Cabe destacar la estética de cada elemento en escena, al igual que el vestuario conformado por mas de cincuenta trajes cuidadosamente elegidos para cada situación. Todos estos elementos aseguran un exitoso  y mágico viaje en el tiempo a través de grandes momentos históricos del siglo XX.

Griffero, director del Teatro Nacional Chileno desde mayo de 2017, comenta acerca del TNCH . “Comparto mucho la misión de la Universidad de Chile, como universidad pública y el concepto de lo público, donde la crítica y el saber es la base de un espacio universitario. Eso es lo que me interesa potenciar, los conceptos clásicos de la universidad. El refundar o el volver a hacer del Teatro Nacional Chileno un centro neurálgico de nuestra creación. Creo que lo que hay que hacer es volver al origen de este teatro, que fue referente, para que lo vuelva a ser. Que vuelva a ser un espacio conocido, querido, abierto a la comunidad, trasparente, que sea un lugar de encuentro y no sólo una sala que presenta obras. El Teatro Nacional Chileno no puede ser sólo una sala, tiene que ser algo más”.“Debe que ser un teatro donde el arte pueda cumplir su rol de enfrentarse a las secciones, de ser desafiante, de contribuir a la construcción del espíritu de un país”

“La iguana de Alessandra” es la primera comedia escrita y dirigida por Ramón Griffero, figura emblemática de las artes escénicas nacionales, para quien “reír es una emoción develadora de nuestros pensamientos internos y nos genera el placer de la felicidad. Hoy en día es necesario sentirnos felices. Y esa es la premisa que guía esta obra”.

El relato se inicia en el Santiago actual. Alessandra, interpretada por Paulina Urrutia, es esposa de un importante astrónomo (Pablo Schwarz) que pasa sus días estudiando el cielo desde los observatorios del Cerro Tololo. Gracias a los misterios de la física cuántica, juntas conocen a Federico García Lorca en Granada y se internan en Las Meninas de Diego Velázquez. Tras abandonar la España de Franco, Alessandra se convierte en una enfermera que es capturada por el ejército islámico en Siria y posteriormente en una líder de la revolución cultural china de la mano de Mao Tse-Tung. También visita Chile, en plena Época del Frente Popular. En otras palabras, la obra es un recorrido poético por diversas revoluciones que han modificado el devenir de la humanidad.

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“La iguana de Alessandra está inspirada y fue escrita para la actriz Paulina Urrutia, con quien vengo trabajando desde el año 2000 en obras como Cinema Utoppia, Tus deseos en fragmentos, Prometeo el origen y 99 La morgue”, explicó el dramaturgo y director Ramón Griffero. “Es un homenaje a una amiga y actriz que ha generado un referente en la actuación contemporánea. Al escribir la veía actuar, y las frases y diálogos emergían de su corporalidad. Fue un deleite escribir para ella y que aceptara protagonizar la obra”, agregó.

 

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