Siempre es bueno celebrar la llegada de un libro. Ya en 2021 y por la misma editorial Asterión, Karo nos trajo Morenidades: veinticinco relatos en los que diferentes voces denunciaban el abuso, la violencia, las injusticias sociales. Un libro que recogía los clamores del estallido social de 2019. Recuerdo que en dichas historias primaban los escenarios externos: una avenida, el parque Bustamante, un cementerio, el barrio Bellavista, Plaza Dignidad, una población. La calle se constituía como el gran territorio en disputa. Al leer Infamias, lo primero que noté fue la ausencia de estas escenografías más externas.

Entonces imaginé una cámara que ya no mira hacia la calle, porque la autora ha decidido mover el foco. Lo que vemos ahora son escenarios más íntimos: un dormitorio, una cocina estrecha, una celda, un sótano, un confesionario, el propio cuerpo.

El espacio se siente tan reducido que a ratos me parece estar dentro de una cámara oculta. Una que me muestra las grietas de las relaciones familiares. Y me pregunto ¿Acaso la violencia callejera ahora cruzó la puerta de la casa?

Revisando las diferentes reseñas de esta colección de cuentos, que ya hay disponible en el espacio virtual, tanto de especialistas y de lectores, estas señalan que los cuentos contenidos en Infamias son textos que inquietan, estremecen, interpelan, obligan a mirar nuestro alrededor y también a mirarnos a nosotros mismos. Dicen que son cuentos de denuncia, desgarradores, que muestran las múltiples formas en que se ejerce esa maldad cotidiana, conformando así una especie de catálogo de microviolencias; y recalcan: es un libro fuerte, con cuentos feroces.

Como lectora les diría que Infamias es todo eso y más, partiendo por el título. La palabra infamia proviene del latín, conformada por el prefijo de negación «in-» y «fama» , que significa renombre, reputación. En una primera acepción podemos decir que la palabra significa la pérdida o ausencia de una buena reputación, la deshonra pública, o una mala fama. También se usa para describir una situación de maldad que afecta la reputación de una persona o grupo, o acciones que provocan vergüenza pública. Y por último como adjetivo “infame” se usa para describir a una persona o cosa considerada sumamente malvada y despreciable.

Infamias es todas las anteriores.

Los 26 relatos breves de esta colección, algunos verdaderas joyas de microficción, condensan en muy pocas palabras todo un mundo y poseen ese juego de superficialidad engañosa en el que basta un giro, un leve movimiento en la trama, para que el relato se hunda en las profundidades del comportamiento humano y nos interrogue. ¿Qué tan cerca de nosotros suceden historias similares? ¿qué haría yo enfrentada a una situación como esta? ¿qué traumas parecidos arrastro? ¿sirve de algo la venganza? ¿cómo se sale de una situación como esta?

Como en toda buena ficción, nada está al azar. Cada palabra cuenta, desde la exigente búsqueda del título para cada cuento: Infraganti, Sagradas razones, Intuición de Sangre, Cena familiar, o el nombre de los personajes: Salvador, Franca, Victoria. Personajes que humillan y son humillados, personajes que sienten vergüenzas, personajes que buscan venganza, quizás para entender su propio dolor, o entender el mundo. Personajes insertos en un sistema patriarcal que establece roles y perpetúa desigualdades.

Aplaudo el trabajo muy cuidado en ese arte de omitir, de jugar con el subtexto, con la ironía, con el humor negro; rozar lo terrorífico, y también alcanzar la ternura.

Les decía que los escenarios se reducen hasta convertir al mismo cuerpo en escenografía. Los textos se hacen carne en la pulsión sexual, en los deseos más turbios y oscuros, en un rápido manoseo, en un pellizco, en un golpe, un cachetazo, un corte. Las historias se deslizan por el cuerpo memorioso de la infancia; o por ese cuerpo adolescente, muchas veces amado y odiado en partes iguales; o por el cuerpo viejo que arrastra dolores y saberes: o por el cuerpo traumado, ese cuerpo que rememora lo que querría olvidar, porque la memoria machacona trae el trauma de regreso una y otra vez, quizás porque hay reflexiones, aprendizajes o sanaciones pendientes. O venganzas que es necesario hacer, al menos en la ficción.

Por todo lo anterior leí estos cuentos poco a poco. En pequeñas dosis. Estos fragmentos de vidas rotas incomodan, interrogan, te dejan pensando. Pero no todo es oscuro. A mitad de la colección, un par de cuentos se hacen cargo de sostener la esperanza de un mundo más amable, cuentos que abren caminos de hermandad, de sabiduría, de relaciones más amorosa, más sanas, donde el poder ya no se usa para dañar al otro, sino para relacionarnos desde la empatía, los cuidados mutuos y los aprendizajes compartidos.

Vivimos en una sociedad tan negadora, tan patriarcal, que muchas veces las pequeñas violencias se naturalizan, y las grandes se empacan y se venden como productos de show televisivo. Para suerte nuestra, estos feroces y bien logrados cuentos de Karo Cepeda están aquí para ayudarnos a mirar, a estar más atentas, y poner, el poder que tengamos, al servicio de construir una sociedad más amable, menos desigual.

Soy una convencida de que la buena literatura, más que darnos respuestas instala preguntas. Me preguntaba al inicio de esta presentación si la violencia externa había cruzado la puerta. Me pregunto ahora si la ha cruzado para entrar en la casa, o esa violencia diaria, esa que duerme en nuestras camas y se mueve por la cocina, esa violencia, que el machismo se encarga de perpetuar, es la que sale todos los días a la calle, al trabajo, a dar un paseo, y construye sociedades.

Por último, invitarlos a comprar el libro y señalarles que nada de lo que les he transmitido puede reemplazar la experiencia de leer estos relatos.

 

Maivo Suárez, escritora chilena-argentina, Licenciada en Trabajo Social (UBA, 1987). Ha publicado el libro infantil Entre dos casas (2018; Editorial Libresa, Ecuador); las colecciones de relatos Lo que no bailamos (2016, autoeditado; 2022, Provincianos Editores) y Ambiente Familiar (Ediciones de La Lumbre 2022), este último traducido y publicado al inglés en 2023 como Familiar setting, por Austin Macauley Publishers. Sara, su primera novela, recibió el Premio Municipal Juegos Literarios Gabriela Mistral en 2017, en categoría novela inédita. Fue publicada en 2019 por Editorial Kindberg, y en 2023 por la editorial argentina Caballo Negro. En 2024 publica su segunda novela A esta misma hora, por Editorial Kindberg.

 

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