Reinaldo Mendoza nació en La Legua Vieja, en la que vivió hasta los 32 años. Estudió en el Liceo Nocturno Nº4 de San Miguel y posteriormente, en la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile, donde se recibió de Ingeniero Civil de Minas, en tiempos en que la universidad era gratuita. Luego se trasladó al norte con su familia por 30 años, a trabajar en faenas. Actualmente, es parte de Letras de Chile y del Colectivo «Poesía es Memoria».
En el desierto escribió y publicó cinco libros de poesía. Ya de vuelta en Santiago, fundó con otras dos personas. “Poesía es Memoria”, un colectivo, con el que realizaron 14 actos llevando la poesía, cuentos y música a los sectores populares del gran Santiago. Actualmente, prepara un Libro de Cuentos para Niñas y Niños, otro de poesía, y la continuación del presente libro de relatos.
¿Qué se siente morir mil veces y estar vivo?
-Este título ha sido asociado a la Canción de María Elena Walsh “Como la Cigarra” pero no tiene que ver con esa hermosa canción. El título se me vino a la mente por dos motivos. El primero es porque he escuchado a muchos luchadores que, habiendo estado presos o no, se han preguntado ¿por qué yo estoy vivo? ¿Por qué otros y no yo? Y cada vez que asesinaron o desaparecieron a alguien se venía a mí esa pregunta y moría cada diciembre al recordar el plan leopardo, y tantos otros como la embajada argentina y la familia Vivanco.
Incluso un niño de alrededor de 12 años durante una de las visitas al estadio me preguntó ¿cómo usted logró sobrevivir? Y no supe responder.
El segundo motivo del título de este libro, morir mil veces, es una poesía de Neruda “ La tierra se llama Juan”, que aprendí sus primeros versos cuando tenía 11 años. Asociaba a Juan con mi abuelo salitrero, que lo habían muerto, pero mis manos martillaban por él y su memoria, y sentía que su lucha seguía viva.
¿Qué importancia tiene para usted la Memoria y el Futuro de Chile?
-Cuando hay voces que, incluso desde el “progresismo”, piden cerrar capítulos, sin que se hayan cicatrizado las heridas, cuando aun tenemos mil desaparecidos, cuando falta tanto para la democratización del Estado, la memoria es fundamental.
Hay una leyenda en las graderías de la escotilla 8 que dice “ Un Pueblo sin Memoria es un Pueblo Sin Futuro”.
De nuevo una niña de las visitas semanales al estadio, después de escuchar relatos en el camarín de mujeres, donde estuvieron detenidas 1.200 mujeres, estaba abrazada a su madre y lloraba desconsoladamente. Le pregunté ¿por qué lloras? Me dijo en medio de los sollozos “Porque no quiero que le pase eso a mi mama”, eso resume el por qué es importante la memoria.
El camino es largo pero tengo la misma fe que tuvo el presidente Allende “ Tengo fe en Chile y su destino”.
¿Qué momentos fueron los más complicados, difíciles, cuando escribía esta memoria personal de los días que estuvo en el Estadio Nacional, convertido en campo de Concentración de detenidos políticos?
– ¡Que pregunta! Todos los momentos fueron difíciles. Escribir desde la memoria es volver a vivir momentos difíciles. Escribí algunos relatos no solo desde los recuerdos sino volviendo al estadio, pues sentí la necesidad de ir allí. Me costó décadas volver a ese sitio, que aún lo veo como un monstruo, con esas ventanas que parecen miles de ojos y fauces.
Entrar al sector de camarines, sentir hablar a las paredes , sentirlas gemir, sentir los llantos impregnados en ellas.
Hay un pasaje del libro: a veces podíamos caminar por los pasillos y mirar por los ventanales y mirábamos hacia Grecia y ahí estaban los familiares que, de solo verlos, nos daba fuerzas. Cuando seguí caminando y miré hacia Pedro de Valdivia y vi que la gente caminaba normalmente, las micros iban de un lado a otro como si todo estuviera normal, sentí una soledad infinita, un frío sideral y solo el recuerdo de un libro me sacó de ese estado: Al pie del Patíbulo.
¿A quién le dedica su trabajo de rescate de la memoria?
-A tantos. A mi abuelo salitrero, que para mí es una leyenda, a mis hermanos.
A mi compañera de todas las luchas, a mis hijas e hijo, a mis nietas en las cuales vuelvo a vivir.
A La Legua y a todos mis amigos de allí.
A los viejos salitreros que construyeron esa población.
A los compañeros de infortunio y de sueños con los cuales estuve en el estadio.
¿Qué espera de su libro “Morí mil veces y aquí estoy”?
-Este libro está hecho a partir de lo vivido por miles de personas, mirado desde la ventana minúscula de mis ojos. Espero que quien lo lea, vea lo que yo vi, puesto que lo narro desde las vísceras, con el único afán de que el nunca más se vuelva costumbre y sea real.






