
Desde que nace esta iniciativa, en abril de 2022, bajo la gestión de DIDECO, su misión ha sido clara: garantizar que el derecho a la educación sea una realidad vibrante. Con 220 estudiantes que hoy rinden exámenes libres —alcanzando un orgullo del 98% de aprobación—, el programa demuestra que los modelos educativos pueden y deben ser flexibles, humanos y multidisciplinarios para responder a la falta de vacantes y a la necesidad de pertenencia de nuestros jóvenes.
Este acto, que marca un hito en la identidad de nuestra comunidad, fue posible gracias a la gestión y planificación de Tamara Poblete Castro (coordinadora de la fase de exploración) y Karen Alfaro Cid (coordinadora de la fase de apertura).
«Como responsables de este proceso, -señalan- queremos agradecer profundamente el apoyo, la cooperación y la disposición de toda nuestra comunidad educativa: docentes, asistentes, apoyos profesionales, apoderados y, por supuesto, nuestros estudiantes. Su labor conjunta no sólo permitió la ejecución técnica del certamen, sino que garantizó un espacio donde la academia, la creatividad y el afecto se encuentran».
La premiación de este año no fue solo un acto administrativo, sino una fiesta de la identidad. Con un jurado de excelencia compuesto por Pía Barros Bravo, Felipe de la Parra Vial y Jorge Montealegre Iturra, se destacaron obras como «La goma maldita» de Damon Fuentes (4° básico) y «Un pasado» de Florencia Núñez (4° medio),
«Además, no solo tuvimos el veredicto de los expertos, -agregan- también estuvo la elección del «Favorito de la comunidad». Ver a los estudiantes votar por las historias de sus pares, nos recuerda que la lectura es, en esencia, un acto de fraternidad. Los ganadores fueron «El ratón gamer» de Pedro Planas (4° básico) y «Donde mueren los que esperan» de Javiera Lepe (4° medio). Estos relatos son mucho más que papel y tinta; son el testimonio vivo de que, cuando se abre el espacio para la creación en el aula, no solo surgen palabras, sino el grito genuino de una generación que tiene mucho que decir y que hoy, por fin, encuentra los oídos dispuestos a escucharla».
Al cerrar la jornada, el recinto se inundó con las voces de todos nuestros estudiantes cantando al unísono «Sube a nacer conmigo hermano». Esta obra, que une la poesía de Pablo Neruda con la música de Los Jaivas, cobró vida nueva a través de una coreografía interpretada por nuestras estudiantes de 1 y 4 medio, cuyas danzas simbolizaron el renacimiento que buscamos en cada joven. En ese momento entendimos que nuestra labor trasciende lo académico: al igual que esa canción, el Programa Saberes invita a toda la comunidad a rescatar las historias del pasado para construir un futuro distinto
En un Chile que discute constantemente sobre la crisis educativa y la exclusión, iniciativas como esta demuestran que, cuando se entrega un espacio de verdadera acogida, los jóvenes no solo vuelven a estudiar: vuelven a soñar. Escribir un cuento puede parecer un acto pequeño, pero en manos de un estudiante que ha recuperado su confianza, es un acto de absoluta libertad. Quienes damos vida a este sueño, nos sentimos profundamente orgullosos de ser parte de este proyecto: uno que, sin grandes recursos pero con un compromiso inquebrantable, demuestra que con voluntad y mucho amor es posible hacerlo todo por el futuro de nuestros jóvenes.


















Gracias entramacultural, por visibilizar el trabajo de toda una comunidad educativa en donde: «De la nada hacen todo», en especial a los estudiantes, sus profesores y padres/apoderados que llevaron adelante una tarea más entre sus aprendizajes. Gracias a ti Felipe de la Parra por ser miembro del jurado de lujo, junto a Pia Barros y Jorge Montealegre.