La novela sigue a Clara adolescente, una que intenta encontrar su lugar en una realidad que a menudo le resulta ajena. A través de su mirada aguda y desapegada, Hacía falta explorar la complejidad de las relaciones familiares, particularmente la de la protagonista con su madre, marcada por tensiones, malentendidos y desapego emocional. En esta relación, el amor aparece constantemente atravesado por la falta de comunicación y las dificultades para reconocerse mutuamente.
Uno de los aspectos más singulares de la novela es su punto de vista narrativo. Generalmente las voces narradoras desarrollan la experiencia de la víctima, pero en este caso la historia se desarrolla a través de la voz de la víctima: Clara.
Con una prosa que combina precisión narrativa y destellos líricos, Elena Montes construye una atmósfera enrarecida donde la carne, la sangre y el análisis operan como imágenes que reflejan tanto el mundo interior de la protagonista como la realidad hostil que la rodea.
La muerte constituye uno de los ejes centrales del relato. Sin embargo, Clara se acerca a ella desde una perspectiva pragmática. Más allá de una narrativa de duelo, la novela se transforma en una reflexión sobre la convivencia entre la vida y la muerte.
La obra nació inicialmente como una serie de relatos independientes. Sin embargo, durante el proceso de escritura comenzó a surgir una voz narrativa poderosa y consistente que terminó articulando una novela. «La narradora comenzó a tomar forma, revelando una voz definida y emocionalmente situada. Esta voz se caracteriza por su desapego emocional y, en ocasiones, por su dureza», dice la autora.
Lejos de constituir un relato sobre la adolescencia, Hacía falta abordar temáticas contemporáneas como la maternidad, la alienación, la construcción de la identidad y la salud mental. Montes trabajó estos aspectos desde una búsqueda personal que posteriormente complementó con investigación y revisión especializada para dotar a los personajes de una complejidad psicológica verosímil.
La autora reconoce que le interesaba construir una atmósfera marcada por lo anómalo y lo extraño. “Me interesaba explorar lo enrarecido de los personajes y los vínculos”, afirma. Esa apuesta estética y emocional convierte a la novela en una experiencia de lectura que desafía al lector y evita las interpretaciones complacientes.
Con este debut narrativo, Elena Montes amplía un recorrido literario que hasta ahora había estado ligado principalmente a la poesía. «Mi mundo ha estado siempre inmerso en la poesía, y en este proyecto me vi obligada a soltar la voz lírica que me caracteriza. Sin embargo, creo que hay pasajes en los que esa esencia poética se cuela de manera sutil», explica.
Sobre el significado de publicar su primera novela, la autora describe el proceso como una experiencia transformadora y difícil de repetir: “Cada vez que me sumergía en la historia experimentaba una sensación de desdoblamiento; me sentía completamente absorbida por los personajes y la voz narrativa”.
Sobre la autora
Elena Montes es comunicadora audiovisual y escritora. Durante la última década ha participado en diversos talleres literarios y actualmente cursa un Máster en Poesía. Publicó el poemario El Ulmo nace de una Espina en Editorial Cuarto Propio y hoy se desempeña como director general de Póstuma Ediciones, sello especializado en poesía y traducción. Nació en Chile y reside en Santiago.














