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Gabriel Dukes: “En la novela se despliegan las conmociones existenciales de un hombre solo y desnudo”

Con El psicoanalista desnudo, Gabriel Dukes Cohen consolida una voz narrativa singular en la literatura contemporánea chilena, situada en el cruce entre la clínica y la ficción. Médico psiquiatra y psicoanalista, con una extensa trayectoria profesional, Dukes ha sabido trasladar su experiencia en el consultorio a la escritura literaria, construyendo relatos que exploran con profundidad, y sin concesiones, las zonas más frágiles de la vida psíquica.

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Tras el éxito de Malamente, su primera novela, el autor vuelve a poner en escena al doctor Lev, un psicoanalista que esta vez aparece despojado de certezas y resguardos. Lejos de la figura idealizada del terapeuta neutral, Lev se muestra vulnerable, solo y expuesto, enfrentado tanto a los conflictos de sus pacientes como a los propios. La novela invita al lector a ingresar en esa intimidad, donde el oficio analítico y la vida personal se entrelazan de manera inevitable.

Con una prosa ágil y de ritmo casi cinematográfico, Dukes aborda temas universales como los límites en las relaciones, la psicopatía, la fe, el trauma, la moral y el deseo. Su escritura no busca ofrecer respuestas cerradas, sino abrir preguntas y provocar una experiencia emocional y reflexiva en quien lee. No es casual: antes de convertirse en novela, el universo de Lev nació en columnas y relatos breves donde el autor ya exploraba la angustia, la pérdida y el desencanto humano.

En esta entrevista, Gabriel Dukes reflexiona sobre lo que significa “desnudar” a un psicoanalista en términos literarios y humanos, sobre la evolución de Lev como personaje y sobre los desafíos de escribir ficción desde un saber clínico. Una conversación que acompaña y amplía el espíritu de la novela: mirar de cerca al otro, y a uno mismo, sabiendo que, bajo ciertas circunstancias, todos quedamos inevitablemente expuestos.

El título El Psicoanalista Desnudo sugiere una exposición extrema ¿Qué significa desnudar a un terapeuta, en términos literarios y humanos?

-El personaje principal es Lev, un psicoanalista. La novela es una invitación a entrar en su vida y en su consultorio. Es una novela que ilustra muy bien el quehacer de un terapeuta. Lo desnudo invita siempre a mirar, despierta el deseo de conocer, de saber, en este caso se trata de adentrarse en la vida de un psicoanalista, en su intimidad, en su existencia, en sus miserias, en sus virtudes, en su historia y además en su oficio. Lev, el protagonista, es un hombre solo, que es arrastrado por las circunstancias. No tiene el cobijo de una familia cercana que lo proteja. En este sentido vibra con cada situación que le ocurre, es como si estuviera a la intemperie, desprotegido, en la calle. Entonces la desnudes es tambien soledad y vulnerabilidad. Lev es como una hoja al viento. En la novela se despliegan las conmociones existenciales de un hombre solo y desnudo.

El doctor Lev regresa, pero visiblemente transformado ¿Qué cambio entre Malamente y El Psicoanalista Desnudo?

-El psicoanalista desnudo enriquece el personaje y la trama, los problemas que enfrenta Lev son diferentes en cada novela, pero siempre universales. Se ve a Lev con sus pacientes, con su familia, en su vida entrando y saliendo.  La  historia es entretenida y fluida, la novela se lee rápido, como dice el escritor Marcelo Simonetti: “Una vez que se comienza leer no es posible detenerse”. El lector hace un pacto con el psicoanalista y se asoma a su mundo interior y en cierto sentido se transforma tambien en psicoanalista, a medida que avanza la lectura el lector tambien deviene en paciente, interrogándose por sus propios problemas. Tal vez, esté es uno de los secretos que hacen atractiva la novela.

En Malamente predomina la figura del padre. Aquí aparecen los limites en las relaciones, la psicopatía, la religiosidad y el sentido de la vida ¿Qué te llevo a explorar estos nuevos temas?

-Escribo sin una hoja de ruta. Los personajes se van desplegando y adquieren vida propia y eso me agrada, en cierto sentido es un ejercicio de libertad. Los temas son siempre universales y la escritura me permite indagar y reflexionar. Construyo la novela como una exploración sobre temas que en un momento de mi vida me interesan, y aunque tienen algo en común con los anteriores tambien van cambiando con el paso del tiempo. La novela siempre transita en zonas difusas, en tierras de nadie, en la frontera, en lugares donde se producen tensiones, por ejemplo entre lo permitido y lo prohibido entre la moral y el deseo. Entre cuando y cuanto involucrarse en una determinada situación. Cuando abstenerse. En la tentación a transgredir y el peligro que ello implica. Los personajes no son completamente malos ni completamente buenos y todos deben siempre resolver sus dilemas y exponer sus contradicciones y ambigüedades.

Vemos que el doctor Lev se muestra desencantado ¿Ese desgaste es el precio de mirar demasiado cerca el dolor ajeno o el resultado de una comprensión mas lucida y menos idealizada de la condición humana?

-Es una excelente pregunta, pero me gustaría que el lector se forme su propia opinión. Lo que le va quedando claro al doctor Lev es que todos, de una u otra manera, sucumben a sus impulsos, es como si cada uno tuviera puntos débiles donde finalmente los deseos, muchas veces dañinos, triunfan. Eso decepciona. Freud decía que la cultura viene a domesticar los impulsos que habitan dentro nuestro, y agregaba que la cultura no es mas que una capa delgada que se desprende con facilidad dando paso en ocasiones a lo más salvaje del ser humano. Lev va siempre constatando este hecho, en los demás, y tambien consigo mismo. Él lucha pero en ocasiones sucumbe y se deja llevar por los deseos que tienen algo de autodestructivos.

Tu prosa tiene un ritmo ágil casi cinematográfico, pero trabaja materiales densos: trauma, fe, ética, psicopatía ¿Cómo encuentras el equilibrio entre profundidad psicológica y una narración que no pierda tensión ni placer de lectura?

-Efectivamente, se trata de una novela, una narración, una historia y no un tratado de filosofía. La pregunta que me haces intenta indagar por el misterio que encierra una novela que además de entretenida invita a la reflexión. Quizás el justo equilibrio es lo que se requiere para escribir una buena novela. En mi caso trato siempre de que la reflexión le surja al lector al involucrarse con los personajes y la historia. Solo escribo insinuaciones que invitan a pensar. Además, habría que agregar que a cada lector la novela lo toca de manera diferentes, probablemente de acuerdo con su historia y su manera de ser.

Como psiquiatra y psicoanalista conoces de primera mano el tema del inconsciente ¿Qué te permite la ficción que no te permite la clínica? ¿Y que riesgos implica escribir desde ese lugar del saber?

-La escritura es un misterio que me entretiene, me permite indagar en temas que me interesan, en cierto sentido escribo para mí, pero tambien para el lector con el que comparto temas universales. Además mis novelas acercan el psicoanálisis a las personas. Creo que el mayor desafío es sostener la trama de la novela y no caer en exceso de reflexiones. Escribo en primera persona en tiempo presente de tal manera que el lector y Lev se transforman en uno, ese efecto lo encuentro muy interesante. El lector le cree a Lev lo que le va ocurriendo y olvida que lo que Lev ve y siente no necesariamente es la verdad, es solo la subjetividad de un psicoanalista entrenado pero que tiene luces y sombras.

Al cerrar El Psicoanalista Desnudo ¿Cómo te gustaría que se quede el lector?

-El desafío es descubrir que hay detrás de la narración, es una invitación a viajar junto al doctor Lev. Busco que los lectores vivan la novela con el corazón, no solo con la razón, que se emocionen y se conmuevan con las aventuras de Lev.

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