¿Sabías que uno de cada cuatro niños presenta algún problema de selectividad alimentaria? Con el nuevo libro infantil La caca perfecta de Daniela Saumann, publicado por Editorial Forja, los niños podrán reír y aprender junto a un pequeño científico que los guiará en una aventura educativa y entretenida para encontrar el equilibrio en su alimentación.
A nivel mundial, estudios recientes de la Asociación Americana de Psiquiatría indican que hasta un 50% de los niños pequeños atraviesan por períodos de selectividad alimentaria o rechazo a consumir ciertos alimentos. En el caso de Chile, se calcula que aproximadamente un 25% de los niños presenta este problema, cifra que puede elevarse hasta el 75% en el caso de los niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA). Este creciente problema alimentario ha hecho que padres y profesionales busquen nuevas formas de educar y motivar a los más pequeños a mejorar sus hábitos de alimentación. En este contexto Editorial Forja presenta La caca perfecta de Daniela Saumann, fonoaudióloga y escritora chilena que ha dedicado su carrera a trabajar con niños y niñas en el desarrollo del habla, lenguaje y alimentación.
En este libro conoceremos a Nicolás, un curioso niño científico que se propone encontrar “la caca perfecta”. Ni verde, ni roja, ni tan dura ni tan blanda, Nicolás se embarca en un viaje lleno de risas, experimentos y descubrimientos para entender cómo los alimentos influyen en su digestión.
Con La caca perfecta entrega una excelente herramienta para que niños y padres aprendan juntos sobre los beneficios de una alimentación saludable, mientras se divierten con las ocurrencias de Nicolás. Una historia perfecta para acompañar las primeras lecturas de los más pequeños.
¿Qué te motivó a escribir La caca perfecta y cómo surgió la idea de utilizar un enfoque tan humorístico para abordar la salud y la alimentación?
-Mi principal motivación fue crear un libro que fuese un aporte para todos los niños y sus familias que viven horas de comidas difíciles. Soy fonoaudióloga y dedico mi día a día a trabajar con niños que presentan selectividad alimentaria (entre otras dificultades) y sus familias. Mientras estaba en un curso sobre una estrategia de abordaje específica para niños que presentan este tipo de trastorno, la docente a cargo nos mostró una serie de recursos que podíamos ocupar para complementar nuestro trabajo. Dentro de esas posibilidades había algunos libros tipo “enciclopedia” o “guía” sobre verduras, frutas, y otros, además de relatar la importancia que tiene el consumo de esos alimentos en nuestra salud. Lo primero que pensé fue “qué cosa más aburrida” (risas). Siempre he pensado que un niño se va a enganchar de una lectura y va a aprender de ella cuando se sienta atraído… ¿Qué tema es el que motiva a los niños en forma transversal? Creo que la respuesta es simple para todos: la caca (risas).
La caca es un tema que puede parecer tabú o incómodo, pero en tu libro lo abordas de manera divertida y educativa. ¿Cómo lograste equilibrar el humor con el mensaje educativo?
-Creo que las generaciones actuales de papás hemos ido aprendiendo a hablar con nuestros hijos sobre temas “tabú” de la vida con más soltura y naturalidad, lo que ha dado paso, entre otras cosas, al humor. En nuestra mini biblioteca tenemos algunos libros en los que se habla de la caca. Con todos hemos reído a carcajadas y, es más, los hemos repetido en reiteradas oportunidades. Lo que nunca habíamos leído era sobre “cómo llega la caca a ser cómo es” y qué necesitamos para que ese “producto” nos muestre que estamos comiendo en forma adecuada. Si a esa idea le agregamos unas ilustraciones llenas de color que complementen los versos y se vean graciosas, tenemos el libro educativo ideal.
¿Cuál es el mensaje principal que esperas transmitir a los niños y a sus padres con este libro?
-Espero transmitir educación, salud y calidad de vida. Un niño que se alimenta en forma equilibrada va a estar saludable, va a aprender, va a poder jugar. Hoy la vida avanza rápido, comemos al paso y a veces olvidamos lo importante que es comer “bien”. Espero que este libro, a través del humor, enseñe a los niños sobre la importancia de tener de todos los colores, olores, sabores y texturas en sus platos.
En La caca perfecta, sigues a Nicolás en su búsqueda para encontrar «la caca perfecta». ¿Cómo desarrollaste este personaje y su aventura? ¿Hubo algo de ti misma en su curiosidad científica?
-Este personaje nace a partir de mi hijo menor, Nicolás. Él ama reír, mezclar comidas, trasvasar líquidos y, sobre todo, hablar de caca y peos junto a su hermano Damián (risas). Si bien su experimento es único, creo que todos hemos vivido en carne propia sus resultados, o al menos las hemos reconocido en algunas de las ilustraciones (risas).
El libro aborda un tema relevante como la selectividad alimentaria, que afecta a un porcentaje importante de niños. ¿Cómo crees que tu libro puede ayudar a los niños a superar esta dificultad y mejorar sus hábitos alimenticios?
-La verdad es que no creo que el libro en sí mismo pueda ayudar a los niños a superar la dificultad, pero si puede servir como un muy buen complemento a la terapia de alimentación. Los libros son siempre una fuente maravillosa de aprendizaje, y si a eso le sumamos humor, creo que tenemos la mezcla perfecta para enganchar a los mini lectores.
En tu experiencia trabajando con niños y su alimentación, ¿cuáles crees que son los mayores retos que enfrentan los padres cuando intentan enseñar a sus hijos sobre la importancia de una dieta equilibrada?
-Si bien cada caso es único, debemos recordar que los niños aprenden sobre alimentación a partir de lo que observan en casa y de las experiencias sensoriales que tienen alrededor. Siempre va a ser más difícil enseñarle a un niño sobre dieta equilibrada si en su casa solo comen comida chatarra o si solo reciben alimentos de 2 o 3 tipos, por ejemplo, solo cereales y algunas proteínas. Si a eso le sumamos la cantidad de niños que hoy presentan alergias alimentarias y que solo pueden recibir cierto tipo de alimentos, la restricción en la dieta también nos juega una mala pasada porque sus posibilidades sensoriales son bajas. No existen recetas, pero siempre será un aporte mostrarles a los niños distintos tipos de alimentos, con distintos olores, colores, sabores, consistencias y texturas, además de ofrecerles en cada comida todos los tipos de alimentos para lograr ese “equilibrio perfecto” sin olvidar el ingrediente más importante: pasarlo bien mientras se acompañan comiendo.

¿Qué esperas que los padres y educadores saquen de este libro? ¿Cómo crees que La caca perfecta puede ser utilizado en las aulas o en el hogar para fomentar hábitos alimenticios saludables?
-Espero que saquen una herramienta entretenida, útil y educativa que les permita acercarse a frutas, verduras, proteínas, cereales y lácteos desde una mirada “científica”, investigando los alimentos antes de decir “no me gusta” y riendo cuando alguna de las ilustraciones del libro sea igual a las tazas de sus baños (risas).
Has escrito otros libros para la primera infancia. ¿Qué crees que tiene La caca perfecta que lo hace diferente de tus otras obras?
-Uuufff… mis tres libros son abismantemente diferentes, tanto en tema como en ilustraciones. Con Amor morirán de ternura, con El super chanchito de Pomaire aprenderán sobre educación financiera para niños y parte de nuestra cultura, mientras que con La caca perfecta aprenderán sobre alimentación saludable y reirán a carcajadas.














