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Las Edades de Violeta / Jorge Lillo

El poeta y diseñador Jorge Lillo brinda la maravilla en homenaje a Violeta Parra en su cuerda y voz: la lira popular. Le acompañan en la ilustración Luis Albornoz Riquelme, Francisco Gálvez en la tipografía del cabezal y Larrea + Bau, en el concepto y diseño.

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INFANCIA

Hija de Chile, chiquilla

buscadora de cuncunas,

compiladora de lunas

que platean las gavillas.

La luz de las candelillas

viene alumbrando sus sueños;

golondrinilla sin dueño,

corre, canta y se desvela.

No la amarrará la escuela

y a ser libre va su empeño.

 

Hija de Chile, pequeña,

no hay juguetes en su infancia:

le basta con la fragancia

de la violeta que sueña.

Entre mieses se despeña

la contadora de nubes;

junto a ellas, su alma sube

a reinos de fantasía

y entre jilgueros se cría

imaginando querubes.

 

ADOLESCENCIA

Hija de Chile es la moza

que trajo la primavera;

su corazón se acelera

con alas de mariposa

y se despierta gozosa

embrujada de esplendor.

Adivina en el temblor

de su piel, aquel misterio

y sigue ese magisterio

en las alas del amor.

 

Hija de Chile, una falda

la viste de mujer

y comienza a florecer

con el rocío del alba.

Con sencilleces de malva

va encandilada de vida

y en su alma sorprendida

vuelan pájaros tejidos

en telar de amor, cautivos

en su canción preferida.

 

JUVENTUD

Hija de Chile, mujer,

recoge sola y callada

las semillas olvidadas

del canto y su menester.

Es largo su recorrer

navegando los trigales,

tomando de los zorzales

hebras de valle y montaña,

que bordarán la maraña

de sus cardos y rosales.

 

Hija de Chile, señora,

no hay verso que se le esconda

cuando lo invoca a la ronda

de su alma creadora.

La vida, que la enamora,

deja en su puerta una amarra:

con fecundidad de parra,

que de la tierra hace vino,

ilumina los caminos

desvelando las guitarras.

 

MADUREZ

Hija de Chile, afanosa,

norte y sur la fortalecen

y en amores languidece

como si fuera una rosa.

Más la fuerza poderosa

que de la tierra le llega

en tradiciones que entregan

su corriente secular,

la convierten en juglar

con que a su pueblo se apega.

 

Hija de Chile, Violeta,

no hay descanso en su quehacer:

si el canto le da placer,

la vida le da tristezas;

pero siempre la endereza

la maravilla del mundo,

hasta que un río profundo

la hechiza con su fragancia

y le da a su itinerancia

el descanso en un segundo.

 

DESPEDIDA-BIENVENIDA

Se ordena la bienvenida

a su recuerdo, que vivo,

le da razón y motivo

al festejo de la vida.

La palabra redimida

del pueblo, en su propio canto,

nos dice que no hay quebranto

porque nunca estuvo ausente

y estarás siempre presente,

Violeta de nuestro encanto.

26 de mayo de 2017.

 

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