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Se presenta Diego Narea, cantautor: “Nací cometa… Y me enamoré de la música”

A continuación, Entrama Cultural abre sus puertas al talento. Se trata del relato de un autor y cantante – Diego Narea Recondo- que viene del sur profundo del Chile artístico. A pesar de la ingeniería, que es su profesión universitaria, su pasión por la música y el arte lo han transformado en un poeta en explosión. Aquí dejamos sus palabras y su música. Diego está en frente a un espejo y habla.

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Diego Narea Recondo

Nací cometa (1982). Luminoso, pequeño y cantante. Nací cometa, errático, furioso y cantante.

Capítulo I: ¡VIVA LA CREATIVIDAD! (1989- 20xx)

Bendita la jaula en que mi luz dio tumbos contra las paredes. No existen cometas enjaulados, ni piel que contenga un espíritu furioso en presido perpetuo. La creatividad aplacó mi sed de libertad.

Inventé planetas/palabras, personajes, juegos de mesa, programas de radio y mil cosas inexplicables. La creatividad salvó mi alma en la calma de su infinito. Quien conoce el infinito nunca quiere regresar. Mi espíritu vive allá.

«…No estoy quejandome.

No. pa´na. Cuento la verdad.

Pa´l que le sirva encontrar en la creatividad

la vía de escape pa´dar cara a toda esta realidad.

Pa un nuevo chileno que sea bueno pa´cocinar.

Si no es porque anoche me volvió la volá suicida,

diría que estoy en el mejor momento de mi vida.»

RAYA PA´LA SUMA.

 

Capítulo II: LOS MÚSICOS, MIS MAESTROS (2005 -2008)

Crecí en una casa donde siempre se escuchó música. Pero siempre la música sonaba lejos para mí. Mi encuentro con la música fue a través de la conexión con el espíritu de los artistas. A los 23 años, mientras me recuperaba de una lesión física vi un concierto de Bob Marley. In rainbows. En Londres. Tomé un vhs, grabé el concierto que lo estaba pasando en Vía X y no cabía en mí al ver a este hombre trascendiendo de sí para un fin superior. Dándolo todo por algo mayor, furioso, pequeño y gigante, contradictorio y certero… Robert Nesta Marley, me recordó que alguna vez nací cometa. Tomé la guitarra de casa, agarré un cancionero, le pedí a alguien que me enseñe donde poner los dedos y aprendí una canción. Y lo imité, y me busqué en él. Y llegaba de la U y cantaba esa canción 30 veces por día y sudaba mientras cantaba, como liberando mi ser de un respiro contenido durante toda mi vida. Y me sentía mientras cantaba, y me vaciaba en el acto de cantar, de estar siendo mientras cantaba.

Allí comienza mi historia con la música. Viajé entonces a través de la fascinación de los artistas que transmiten su ser a través del canto como un acto tan necesario como respirar. La misma sensación que me daba a mí el cantar. Y fueron apareciendo en mi camino todos los artistas de mi vida, y los fui absorbiendo y fueron iluminándome, resonando en mí, y fui ellos y aprendí de cada uno lo mejor de su arte y de su alma. Hablo de Luis Alberto Spinetta, Charly García, María Bethania, Chico Buarque, Djvavan, Paulinho Moska, Eduardo Mateos, Lucha Reyes, Stevie Wonder, Marvin Gaye, Bill Withers, Amy Winehouse, Lady Gaga, 2pac Shakur, Manu Chao, Mercedes Sosa, Pablo Milanés, Silvio Rodríguez y tantos otros…..y allí me quedé aprendiendo, siendo y sintiendo como estas estrellas resonaban dentro mío. Y me enamoré de la música. Y me sentí amado por la música, por todo lo que yo recibía de ella.

Mis músicos fueron mis maestros de la vida. Mi corpus espiritual tiene la sangre de cada uno de ellos.

Capítulo III. UNO PA´ DELANTE Y 2 PA ATRÁS. (2008 – 2011)

Apenas llevaba unos meses aprendiendo a tocar cuando comencé a hacer mis primeros temas. Se me dio natural.

El año 2008 conocí a músicos valdivianos que me invitaron a tocar en peñas universitarias, clubes deportivos de barrio, fiestas y pubs. Acepté las invitaciones a pesar de sentir que mis canciones no eran para nada merecedoras de algún tipo de aplauso. Tenía una voz forzada y con la guitarra tenía siempre la sensación de estar cabalgando un caballo rabioso. Si se dejaba galopar tenía suerte, de lo contrario a veces terminaba cantando a capela porque no le achuntababa a un acorde y no podía volver a entrar más a la canción. No tenía idea donde ponía los dedos (ríe). Debido a lo a contrapelo que me sentía en el escenario, me era inevitable no refugiarme en la sensación de estar cantando en mi pieza, en mi espacio, en mi imaginario, generando una mística de autenticidad que al cabo de dos años de haber tomado la guitarra por primera vez estaba tocando solo con guitarra para 300 personas en el Teatro Municipal o teloneando a Manuel García en el Aula Magna de la universidad. Pequeños grandes logros… pero yo, sin saber para qué. Me dejé llevar pero sin entusiasmo, si me invitaban, iba. Jamás me busqué un concierto, nunca hasta el día de hoy, donde he tocado una puerta para pedir tocar en un bar. Todo se fue desinflando por desinterés de mi parte. El desinterés radicaba en que yo, honestamente, sentía que no tenía nada bueno que mostrar. No creía lo que el resto me decía respecto a mi música y ahora miro hacia atrás… y sigo pensando que era una buena razón.

Me fui a Santiago a vivir y seguí ligado a la música de alguna manera, el hilo nunca se cortó del todo. Por cierto que los conciertos en mi pieza eran diarios, como el primer día. Por lo mismo motivos que el primer día. Y además me invitaron a formar parte de un banda donde seguí ligado a las presentaciones en vivo. Tocamos en todos los locales de Santiago, y en festivales masivos. Mi participación era mínima pero allí seguí, motivado o más bien empujado por otros pero sin saber el porqué.

Capítulo IV. QUE ENTRE TODO EL MUNDO. (2011-2020)

No paré de tocar nunca, de componer canciones que nunca grabé y que se fueron yendo al olvido a medida que aparecían canciones nuevas.

Volví a lo auténtico y encontré mi propósito con la música:

Devolverle a la vida lo que la vida me dio a mí.

Entregarle a quien quiera escuchar la oportunidad de reconocerse en los ojos de otro. Del arte y la expresión de otro ser humano.

A mí me salvó la vida. Me encaminó en un viaje desde la oscuridad a la luz, como dije al comienzo, un viaje hurt to hearth.

Todos mis maestros hicieron de mí un hermoso ser humano.

Espero contribuir en algo, un pequeño grano de arena, para que un espíritu semidormido despierte, para indicarle la dirección a un alma desorientada, para que alguien al sentir empatía por mi trabajo sienta una nueva fibra en su interior que al final del día se transformará en conocimiento personal…si puedo aportar en algo que realmente valga la pena… entonces, no hay esfuerzo que sea suficiente.

Que entre todo el mundo a mi pieza. Todo aquél que tenga oídos y hambre de buscarse, porque mi arte es genuino y ésta es mi contribución al mundo.

«Vengo a fortalecer las fotos con el tiempo que tomé con mis amigos allá en Valdivia… Vengo a fortalecer los votos con la tierra que tomé pescando con mi abuelo allá en las dunas de Pangal… Estoy abierto de cuerpo entero, sé que un segundo antes de partir, un abrazo me pesca y me lleva hasta el fondo de este cielo, y allí sí, todos juntos vamos a reír. Mientras tanto, la calle y su portada exigen mucho más de mí. Soy tu soldado del cielo, en punta y codo al suelo; Ya sé que no me perdí»

PANGAL ( Colaboración de Nelson Vinot y Javiera Vinot)

 

PRODUCCIÓN MUSICAL

Nombre del Disco: Minoría Mayoritaria

Número de Canciones: 10

Todas las canciones de letra y música Diego Narea

Toda la producción musical y arreglos por parte de Fabrizio Labrín.

Grabado mezclado y masterizado por Jorge Fortune, en estudios Triana.

Músicos: Guitarras, Fabrizio Labrin; Batería, Nano Vera; Percusiones, Jose Vinot, Bajo, Miguel Barriga; Teclados, Benjamín Rámila; Trompeta, José Miguel Tejeda; Saxos, Mauricio Lobos; Coros, Javiera Vinot; Fagot , Nelson Vinot.

 

Este disco contiene canciones compuestas entre 2016 y 2018. Cuando vivía en Vicuña Mackenna con Santa Isabel. Habla de la inmigración, de los cambios que se requieren, de la sociedad que estamos construyendo. Hoy estalló la sociedad, pero se veía venir. Es la visión de un provinciano que lleva el silencio mineral como oráculo.

Yo creo, que hablan por sí solo en cuanto a los textos.

Bueno, respecto de lo técnico es un excelente disco. Tiene músicos de excepción, como Miguel Barriga, bajista ex -Anita Tijoux del tiempo del disco Vengo. Un discazo. Nelson Vinot, el primer Fagot de la Orquesta Sinfónica. La Javiera y el José Vinot de “Quitrú”. Fabrizio Labrín en guitarra quien obtuvo el premio Valentín Trujillo entregado por la SCD por mejor intérprete de instrumento categoría mayor.

En cuanto a los ritmos. Tiene funk, reagge, pop…es muy urbano…es muy oreja y al mismo tiempo dice mucho. Tiene letras buenas. A mí me encanta el disco la verdad! Ahora sí.

MIS PLANES

  1. Seguir estudiando batería, guitarra, armonía musical y canto. Todos los días. Como siempre.
  2. Promocionar el disco y promocionar mi música para ir avanzando en el camino de profesionalizar mi carrera completamente de aquí a 3 años

a.) Subir mis temas a las plataformas digitales Spotify, deezer , I tunes. Deberían estar disponibles el 15 de Febrero.

b.) Hacer video de Minoría Mayoritaria. Lo vi hace un par de días en mi cabeza. Tengo el Storyboard del video. No apareceré yo. Solo gente común y corriente mostrando hacia la cámara el logo de Minoría Mayoritaria y al reverso una palabra o una frase escrita por ellos que refleje su parecer en el momento que estamos viviendo. Quisiera una imagen por cada pueblo desde Arica a Punta Arenas. Espero conseguirme todas esas imágenes en 2 meses y poder editar el video para subirlo en Abril comienzos de Mayo.

c.) Grabar una sesión acústica donde me dé a conocer con 3 canciones del disco y donde se muestre mi capacidad interpretativa. Yo, «en vivo». Con un lugar y fotografía intencionada. Con dirección artística. Bien hecho. De tal manera de poder mostrarlo y lanzarlo en Junio.

 

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