¿Y si un día se rompen los esquemas? ¿Y qué pasa, si el “quirozidio”, que arrecia en la sociedad chilena en el festín de desigualdad, es cuestionado desde la belleza creativa en un living-comedor transformado en una sala de exposiciones?

Un sabio filósofo sureño me recordaba a “El Idiota” de Dostoievski y me enseñaba a preguntarsi era posible vivir según el bien, en un mundo que castiga a quien no juega   con las mismas reglas. Y me revelaba el valor de “El Idiota”, como la pureza que puede convertirse en una fuerza disruptiva que desnuda la hipocresía y la crueldad ocultas en las relaciones humanas.

¿Es posible vivir según el bien en un mundo que castiga a quién no juega sus mismas reglas? ¿Es posible ser un artista visual desde la vereda de las nuevas ideas?

Preguntar es abrir una ventana para que entre el aire fresco. Aunque llueva a chuzos y el frío trasmine. Y algunos se resfríen. Se incomoden, por cierto.

Cruzar la puerta de la casa del profesor de arte universitario, artista visual, grabador y curador chileno, Ricardo Villarroel Corvalán, es adentrarse a nueva propuesta de exposición del arte visual con características propias y fundacionales para los tiempos que corren en nuestra sociedad. Especialmente, en un sector habitacional, en la Villa Yugoslavia, aledaña a un par de cuadras del Pedagógico, en la comuna de Ñuñoa.

Villarroel, heredero del entusiasmo y creatividad de Francisco Brugnoli, quien fuera su maestro en la Universidad, destacó de muy joven en sus propuestas, sin limitarse a la estimación superficial y a la apariencia. Se empeñó en la búsqueda de la verdad creativa, despojándose de las estructuras de interés y sin temer a las matemáticas sociales, en el cálculo y la fachada. Al contrario, creando, incluso, en medio de la disonancia moral de cierto sector del mundo de las exposiciones de artes plásticas, que solo se reconocen entre ellas. A pesar de aquello, de hecho, por estos días, las obras de Villarroel tienen el reconocimiento de la curatoria nacional y se encuentran en la Exposición Colectiva del Museo de Arte Contemporáneo MAC, sede Parque Forestal, “80 artistas, 175 obras, 50 años”.

La identificación social artística de Ricardo Villarroel comenzó a fines de la dictadura, cuando hizo una acción de arte en el Río Mapocho, lanzando bolsas de basura, de colores, que denominó “Un viaje de regreso a AtenasBella del Río”. Realizó una travesía simbólica por la eventual vuelta a la democracia. Eran los días que trabajaba como nochero para financiar su carrera universitaria.

Hace dos años atrás, decidió llevar su hacer creativo a su propia casa y destinar su living-comedor, donde solo sobrevivió la mesa a un costado. Despejado todo, sus murallas han empezado a abrazar distintas exposiciones de artistas emergentes y consagrados, creando una comunidad de belleza en fondo y forma. Abriendo “un hogar” para mover un espacio de reflexión acerca del proceso creativo. Sin burocracias para los artistas. “Mover el espacio para reflexionar”, señalan.

La primera muestra de Habitar-Deshabitar, como le gusta definir a Ricardo Villarroel a esta propuesta, se realizó un sábado 24 de mayo de 2024, bajo el título de “Escritura Pública”. Desde aquel entonces, el guión es el recorrido visual desde la puerta, que se encuentra abierta a todo público, sin restricciones.

Lo acompaña una joven colega, María José Bravo, conocida como “Sal”. La llamaron “CASA STUDIO ART.N32” y, desde ese entonces, han estado inaugurando exposiciones en el tercer piso de un block ñuñoíno con la complicidad y el afecto de sus vecinos, que valoran esta acción de arte de su morador cercano. En rigor, los vecinos sienten como propia esta sala de exposición tan singular, en un país donde el cultivo de la vecindad, de la vida en común, se ha quedado en el pasado como una vieja fotografía de papel sepia.

Entre los expositores ha estado Sal, con diseños gráficos, en una muestra que denominó “Pulsos topográficos de la existencia”; la artista nacional J. Ihnen, con “Tregua”; la artista Matilde Neira Martelli con “Surcir edificios” y elGrupo Ordinarioconformado por los artistas Leo Portus, Samuel Ibarra, Francisco Varnet, Génesis Teihuel, Mateo Cereceda y Diego Movillo, con su valiosa muestra “Escoria”.

Actualmente, cuelgan en las murallas del living de Villarroel, la exposición “Des-Mantelar” del artista nacional Pablo Flores Donato, que viene precedido de la curatoria de Máximo Corvalán-Pincheira, quien señala en su trazado de presentación de la exposición:

La obra de Pablo Flores Donato se sitúa en el cruce entre memoria urbana, dibujo e historia material. Su investigación explora los antiguos trazados ferroviarios y tranviarios de Santiago, entendidos no sólo como vestigios de una infraestructura desaparecida, sino como signos que continúan inscribiendo su presencia en el territorio. Aunque los rieles han sido cubiertos, fragmentados o desmantelados por sucesivas transformaciones urbanas, sus huellas persisten bajo la superficie de la ciudad como una escritura latente que resiste al olvido”.

La muestra simbólica de los rieles tiene la fuerte sombra del pasado, de la memoria pendiente, donde no se puede evitar el recuerdo de Jaime Donato ausente.

La Casa Studio Art.N32 es la colisión que las artes provocan en la Ética con la Estética. Donde la vida siempre vuelve a vivir. Donde la belleza no se deja llevar por las luces de la comercialización a todo evento. Donde los curadores interrogan a las apariencias. Donde está prohibido “romantizar” la pureza moral. Donde las nuevas generaciones no quieren rendirse ni ser domesticados. Donde es legítimo y necesario preguntar siempre desde el hacer artístico. Donde resistir es abrir la puerta de esta casa y que sea parte todos y del reconocimiento de los vecinos de Ricardo Villarroel. Es Habitar y Deshabitar a la vez.

¿Es posible vivir según el bien en un mundo que castiga a quién no juega sus mismas reglas? ¿Es posible ser un artista visual desde la vereda de las nuevas ideas?

Es cosa de golpear la puerta. Apostar al encuentro de las formas y las ideas.

Habitar-Deshabitar la creación. Un espejo que incomoda. Una comunidad que interpela al individualismo como única salida.

Punto de Encuentro: Profesor Juan Gómez Millas 2854 – Block N – Departamento 32, Tercer piso. Villa Yugoslavia. Ñuñoa.

Contacto para visitar la exposición “Des-mantelar”:  <rvillarroel.arte@gmail.com>

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