El evento es organizado por la Corporación Letras de Chile y es un proyecto financiado por el Fondo Nacional de Fomento del Libro y la Lectura, Convocatoria 2026. Es una oportunidad excepcional para conocer a muchos excelentes autores y autoras del género brevísimo. La asistencia es libre, presencial o virtual.

En la oportunidad, en el segundo día del evento, el escritor mexicano Javier Perucho dictará la conferencia «Inventario latinoamericano de la minificción en México: autores, libros y editoriales (1923-2026)». Durante los días del Encuentro, participará en mesas de lectura y entrevistas.

En un adelanto a la llegada al país, Javier Perucho respondió a una entrevista realizada a los organizadores del encuentro.

 

¿Qué significado tiene para usted el Cuento Breve?

-Ante todo un género literario que tiene un impulso inusitado en la literatura latinoamericana contemporánea. Históricamente, sus registros iniciales los podemos rastrear en las primeras décadas del siglo XX. En Chile, el libro más antiguo que conozco —Pedro Prado, Poemas en prosa, publicado en México, además— lleva como data de impresión el año de 1923. Para mi país, el primero en aparecer fue Ensayos y poemas, en 1917, bajo la firma de Julio Torri. En el presente siglo, su ola de crecimiento ya es inmensa, inabarcable, que cubre el continente americano.

¿Cuál es el estado del arte del Cuento Breve en México?

-Si partimos de 1917, año fundacional del cuento breve, al presente 2026, puedo afirmar con certidumbre, por los datos duros que he recolectado, que no ha habido un narrador importante, en crecimiento o en consolidación, que no haya intervenido en su urdimbre. En diferentes estados de la república se fomentan concursos, festivales, colecciones editoriales, ferias de libros, programas de radio, antologías, números monográficos de revistas o diarios, etc., que lo difunden o estudian. Seguro tendrá sus detractores, pero la avalancha cultural o literaria que lo respalda enfría sus objeciones, que, por lo demás, forman parte de la naturaleza misma de nuestra cultura literaria.

¿Cuál es el libro publicado suyo más importante en este género?

-No se me da la vanidad, aunque me arriesgo a coquetearla, pero por lo que puedo afirmar, dados sus tirajes agotados, que la publicación de El cuento jíbaro. Antología del microrrelato mexicano (Ficticia-Universidad Veracruzana, 2006) fue un parte aguas en el estudio de la minificción en mi país. A dos décadas de su publicación, creo que sigue vigente tanto el florilegio como el estudio preliminar que acompañan al libro.

¿Qué autores lo han motivado a adoptar este género en su hacer literario breve?

-La amistad y los libros de los siguientes escritores. La cercanía con Raúl Renán y Agustín Monsreal, ambos literatos yucatecos asentados en Ciudad de México; por el convivio con José de la Colina y José Emilio Pacheco; por la tertulia literaria que los libros de Alfonso Reyes, Augusto Monterroso y Nellie Campobello, me ofrecen. Y por ese fantasmal y mortecino diálogo que se entabla desde ultratumba con los vivos en La amortajada, de María Luisa Bombal, cuya edición más reciente (UNAM, 2024) leo con mis estudiantes en la universidad donde laboro.

¿Qué expectativas tiene del Segundo Encuentro Internacional de la Minificción, que se realizará en la primera semana de septiembre en Chile?

-En términos personales, volver a encontrarme con amigos que no he visto hace algunos años, cuya escritura y estatura moral me arropan. Literariamente, ponerme al día en su producción literaria. Asimismo, este Encuentro me concede la oportunidad de conocer a nuevas voces, otras poéticas, a jóvenes creadores que incursionan en el género con otras perspectivas.

Por otra parte, el Encuentro me facilita adentrarme en la cultura y la literatura chilenas, que formaron parte de mi educación formal y política, además de que admiro su folclor y la canción de protesta que acompañaron mi juventud; en el presente, sigo los aconteceres de las personalidades y protagonistas de la vida política y social chilena que ofrecen su tiempo, saberes y experiencia para hacer de su país un espacio de satisfacciones, felicidad y armonía social.

Quedo agradecido con los organizadores del Segundo Encuentro Internacional de la Minificción por la gentileza de su invitación, la participación del público asistente y los aprendizajes que me concedieron los invitados, convocados y asistentes.

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