La escritora vive hace diez años en Argentina, pero su periplo tuvo varias paradas antes de radicarse allí. Estudió periodismo, pero al poco andar supo que ese no era su destino. Entonces viajó a Valparaíso, porque quería ser escritora. «Tenía un novio, Pablo, con quien convivíamos. Él estaba cesante y se nos ocurrió viajar, primero a España pero no teníamos un peso. Después decidimos ir a la revolución nicaragüense», contó en una entrevista.
Eran tiempos convulsos y mientras Pinochet sacaba a los militares a la calle en Chile, Rimsky viajó a dedo por Perú, Colombia, Honduras y Nicaragua, hasta llegar a México. En un cuaderno escribía sus aventuras y tomaba nota de «gastos, situaciones que ocurrían u observaba, y de vez en cuando, un intento por ir hacia las cosas que no se mostraban o quedaban sin vivir». Estos escritos, leídos tras el paso del tiempo, se convirtieron en fuentes de abundante inspiración.
Su primer libro lo publicó con casi 40 años. «Poste restante» (2001) se basó en su propio viaje por Europa tras encontrar un álbum de fotos sobre su familia en una feria. «Este texto acompaña al lector a perderse, no a encontrarse, y ahonda en la vitalidad de la escritura como origen y destino», elogió la crítica de entonces. Fragmentos de sus propias vivencias fueron parte de obras que la consagraron como «El futuro es un lugar extraño» (2016) y «La revolución a dedo» (2020), y con libertad también se aventuró en la ficción, los cuentos y novelas, que la fueron colocando en un lugar destacado dentro de las letras nacionales.
Tanto así, que se convirtió en la segunda autora chilena en recorrer la ruta literaria del Premio Herralde de Novela, antes solo conquistada por Roberto Bolaño con su primera gran obra maestra, “Los detectives salvajes” (1998). Este premio es uno de los más renombrados a nivel mundial, y asegura que la casa editorial Anagrama le dará una circulación mucho más amplia a la obra de Rimsky.
Si «Clara y confusa», la historia de un plomero que se enamora de una artista, se convertirá en la gran obra maestra de esta autora, todavía está por verse. Lo cierto es que hoy sus libros aparecen como un destino tentador para cualquier lectora o lector que se diga conocedor de la literatura chilena.
Fuente: Boletín DiCREA













