La mítica canción argentina “Juanito Laguna remonta un barrilete” es, tal vez, la alegoría iniciática del conjunto musical Inti Illimani que lo marca hasta el día de hoy. Más allá de constituir la primera canción grabada por el conjunto de la Nueva Canción Chilena a fines de los sesenta, sus versos anunciaron su impronta del sueño como militancia artística. Soñar fue y sigue siendo su ideología de cabecera, que es parte de la educación sentimental de las viejas y nuevas generaciones que los siguen. Lejos del panfleto pequeño.
“Si Juanito Laguna le presta un sueño / Es el canto que sube hasta su dueño / Es un ojo en el aire, es carta y sobre / Barrilete Laguna, Juanito Pobre / Si Juanito Laguna sueña conmigo / Volveré en barrilete para mi amigo… (“barrilete” es “volantín”, en chileno).
Así, el autor se sube a un volantín para volar con el lector de su libro.
Leer “En las cuerdas del Tiempo”, Una historia de Inti Illimani, escrita por Jorge Coulon Larrañaga e interpelada por el escritor italiano Federico Bonadonna, es adentrarse en la historia cultural del Chile de la Unidad Popular, del exilio, de la dictadura, de la vuelta a la democracia, de la revuelta y del sueño pendiente, de la inauguración de las Grandes Alamedas.
Los relatos de la historia del Inti Illimani son contados como una historia personal, no como “historia oficial”. Como advierte su autor, “conozco bien las trampas de la memoria y el ego al recordar”.
La historia contada en este libro es parte de la épica de Chile. Sus relatos se confunden con la memoria latente de las canciones de ayer y de hoy. Jorge Coulon es un testigo privilegiado del acontecer social y artístico de las últimas décadas.

Entonces, el Inti Illimani canta y canta. “Es el canto que sube hasta su dueño”: el pueblo. Inevitablemente, se escucha -entrelíneas- la voz de Violeta. Sus textos se reúnen en las esquinas con Víctor Jara y Patricio Manns. Sus historias toman café con Celso Garrido, Luis Advis y se ríen con la Isabel Parra. Entusiasmado aparece siempre Sergio Ortega marchando con su Pueblo Unido y Venceremos. Cantan para que nadie se rinda. Sus canciones cruzan todos los continentes y los compañeros y las compañeras, que están en el interior, las susurran de voz en voz, sin censura en plena dictadura.

Es el libro del Inti Illimani, el de Jorge Coulon. Cuenta y canta.
Las partituras cambian. Pasan los años en el exilio y unen las voces de los pueblos en la solidaridad. El cosmos andino trasmuta con la música del mundo, de todas las latitudes. El prodigio del instrumento cobra vida desde las cuerdas, la madera y en voz alta, para que se escuche y cruce todas las fronteras. De lo andino a lo político. De lo instrumental al canto. Aparecen las dos almas del conjunto, aferrándose al desarrollo de la belleza por sobre todas las cosas, defendiéndose para no caer en la canción propaganda.
Los ponchos rojos se cambian a camisas blancas. Sus voces nunca dejan de soñar y de alzar las ideas del mundo mejor. Y sus corazones siempre están a la izquierda.
Reinventan la tradición en vuelo libre y libertario. Víctor Jara insiste en vivir en las páginas de Coulon. Recorre el mundo. Nunca muere.
La Illimanía

La palabra escrita y la memoria vuelven en las páginas del libro. El éxito musical se refleja en ser los primeros de todos los rankings, los discos más vendidos en Italia.
Los lectores viven el exilio, la implacable distancia que se confunde con el amor del abrazo solidario de los pueblos del mundo. Peregrinan en un fenómeno mundial: la Illimanía.
Graban el primer disco digital de Chile y América Latina: Imaginación. Nunca antes lo imaginaron de ser los primeros.
El prestigioso modisto Armani debuta en la moda con la música de fondo del Inti Illimani.
El cineasta Fellini descubre junto a su director musical, Bacalov, la belleza de los sikus, interpretado por Jorge Coulon y Horacio Durán. En la primera película de Fellini, “Lacitádelledonne”, Mastroianni atraviesa un pasillo, mira unos cuadros y escucha la casa que respira. Fellini sonríe y festeja como un niño con la música de los sikus de los Inti, que respira de fondo. Descubre la magia, lo nuevo y lo misterioso del aire andino.
Son famosos en el mundo entero. Graban Sing to Me the Dream junto a la cantante feminista Holly Near, apoyando al movimiento homosexual, a lo que hoy es LGBTQIA+. Comparten escenarios en Estados Unidos con el legendario cantante estadounidense Pete Seeger, entre otros.
Compiten por los Britsh Academy Television Awards, con The Flight of the Condor, un documental producido por la BBC que registra cinco temas originales del conjunto chileno. Llegan segundos como la Mejor Banda Sonora. Como siempre, segundos, los chilenos. Los aplauden la princesa Ana, Barbra Streinsand y en el baño a la hora de la próstata, el autor se topa con Sandokan, Jon Voight y orina en smoking entre Alec Guines y Laurence Olivier. De película, literalmente.
La vuelta a Chile en 1988

“Con cenizas, con desgarros / con nuestra altiva impaciencia, / con una honesta conciencia, / con enfado, con sospecha, / con activa certidumbre / pongo el pie en mi país / y en la memoria vuelvo”.
Y ahí está Chile, esperándolos. El regreso al país es una fiesta. El pueblo lo sale a recibir cantando “Vuelvo” de Patricio Manns. Diez mil pobladores se suben a la micro donde se traslada el Inti Illimani. De ahí hasta la población La Cañada. Y a canción seguida, el 23 de septiembre, en homenaje a Pablo Neruda, congregan 250 mil personas en la explanada de la población La Bandera.
A esa misma hora, en julio de 1973, en el Festival de la Juventud, en el Berlín de la RDA, actúan por primera vez para la televisión europea. Después van a la Rosa-Luxemburg-Platz, una plaza en el barrio Mitte de Berlín, conocida por el teatro Volksbühne, el teatro de Bertolt Brecht. Lo recibe una multitud juvenil venida de Vietnam, Alemania, Cuba, los Países Árabes, de toda Europa, de los Pueblos Americanos.
Era la misma hora, la misma multitud, en la Población La Cañada, 15 años después.

Jorge Coulon mira por la ventana de la micro que lo lleva a la población. Recuerda. Su mirada emocionada, se detiene en la calle de Sardegna, Genzano di Roma, años atrás, volviendo a casa, cuando el calendario no sabía la hora de su regreso. Donde los relojes nunca daban la hora que esperaba.
Recuerda. Por eso, cuenta su historia. Escribe su libro. Para vivir. Para seguir cantando.
Si Juanito Laguna sueña conmigo / Volveré en barrilete para mi amigo… (“barrilete” es “volantín”, en chileno).














