Inicio Actualidad cultural Testimonio de un concierto: La Belle Epoque chilena en piano y guitarra

Testimonio de un concierto: La Belle Epoque chilena en piano y guitarra

Ramón Andreu Ricart, Premio Nacional de Cultura Tradicional 2017 y Honor Member IAC-UNESCO estuvo a cargo de la introducción al concierto homónimo de Silvia Andreu en piano y Andres Zapico en guitarra, talentosos músicos. El concierto tuvo su estreno a nivel continental con sedes en Chile y Colombia, de manera digital, el pasado 17 de abril. A continuación, Entrama Cultural publica el texto completo de la alocución de Andreu. Un imperdible.

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Agradezco la invitación a presentar el valioso trabajo, de estos dos destacados músicos, que han desarrollado sus talentos en el área de los cordófonos y que en esta oportunidad, recrearán la banda sonora de los decimonónicos salones ciudadanos del periodo histórico social chileno que algunos nostálgicos que lo vivieron lo denominaron “la Belle Epoque”, periodo que fue un remanso entre dos volcanes.

Periodo histórico (1881 – 1914)

A fines del s. XIX, ya transitado el periodo Colonial, avanzando en el republicano, hacia 1881, con la anexión de nuevos territorios y el auge del salitre, se generaron nuevas condicio­nes económicas, políticas y sociales para que Chile viviera esa Bella Época, que culminará con las celebraciones del Primer Centenario de la República en 1910, y la primera Guerra Mundial de 1914-1918.

Cambios sociales y la “cuestión social

Un periodo en que se vivirán profundos cambios sociales que perfilarán la sociedad decimonónica y que marcará el devenir del siglo XX.

Aristocracia, mesocracia y proletariado.

Estos cambios se generaron en tres nive­les:

  • Eran años de progreso, de lujo y de ocio para la clase dirigente dominante, una oligarquía de raigambre agraria que se integraba con los nuevos emigrantes europeos, enriquecidos con el comercio, la minería y la industria, es decir, con la aristocracia del dinero, quienes cultivaban “el modo de ser aristocrático”, claro, con capital espiritual en Paris.
  • Mientras tanto, la naciente clase media, fruto del desarrollo de la educación y del crecimiento burocrático del Estado, fue perfilándo­se y definiendo su propio proyecto que aspiraba al poder;
  • Por su parte, el emergente proletariado nacía y crecía en las industrias, organizándose en las Sociedades Mutualistas (desde 1853), para socorrerse mutuamente, recrearse e ilustrarse, como instrumento liberador.

Ciclo del Minuet (1659-1750) y el ciclo del Vals (1750-1900) Vals

Por estos años, la aristocracia chilena ya había cumplido con el ciclo europeo del Minuet (1650-1750) y vivía el del Vals (1750 – 1900).

El vals, una danza de origen alemán, de pareja audazmente enlazada, había ganado gran popularidad en los bailes de salón, a pesar de las advertencias de los médicos y moralistas, que temían la degeneración física y espiritual de sus practicantes como resultado de su cercanía al bailar.

Maestros de danzas

Los maestros de danza normaban el buen comportamiento en el salón.

Hacia 1875, Juan Chacón Ustariz publicó en Chile su tratado de baile Tepsícore ó El arte de bailar, en 1894, lo hizo Emilio Green con sus Bailes de cuadros y, un años después, en 1896, apareció el Pequeño manual de bailes de Alfredo Franco Zubicueta, con 7 ediciones posteriores. Desde las aulas del Instituto Nacio­nal, la Escuela Militar, ejercía su influencia social hasta en las compañías salitreras del norte hasta donde también llegó a realizar docencia.

Además del vals, también se llegó a bailar Polka, Mazurka, Schotisch, Pas de Quatre, Pas de Patineurs -las Cuadrilas: la Francesa, en cuadro, y la Cuadrilla Inglesa o Lanceros, en largas fila- la Gavota, El Serrucho, Habanera, entre muchos otros. Aún se recuer­da el Minuet y jugueteaban cuando comenzaba el Cotillón.

Sociedades Filarmónicas y factores influyentes

El filarmonizado ambiente de músicos aficionados, impulsado hacia 1827 por la madrileña Isidora Zegers; iniciativa de inicial fisonomía social europeizante y elítica, se irradió socialmente. expresándose popular y masivamente entre los numerosos artistas aficionados que concurrían a los salones de los Clubes Musicales y Literarios de las capas medias o los salones de las Filarmónicas de las sociedades obreras.

Fue una forma expresiva que surgió con renovada fuerza entre estos sectores no considerados por la anterior cultura dominante y que llegaron a darle a las expresiones artísticas un giro revalorizador de lo popular, nacionalista y vernacular.

Además de esto, influyeron algunos factores, como lo fueron:

  • La llegada hacia 1857 de la zarzuela española;
  • La visita de la orquesta filarmónica de bandurrias, denominada Estudiantina Española Fígaro que recorre el país entre 1884-1886, y de guitarristas españoles, como Antonio Jimenez Manjon, reputado interprete no vidente, que en noviembre de 1893 se presenta exitosamente en el Teatro Municipal de Santiago y al mes siguiente en Valparaíso, logrando reconocimiento local, luego serán otros guitarristas como Miguel LLobet, Agustin Barrios, contribuyendo a la revalorización de la guitarra y los cordófonos de plectro. Esto hizo que la guitarra, que por esos años era un instrumento campesino tocado por mujeres, se difundiera en las ciudades y fuera tocada también por hombres, accediendo a los salones y a los grandes escenarios. Por su parte, la formación de numerosas estudiantinas locales fueron un puente entre los espacios públicos y privados.
  • El importante decreto oficial de 1893 que promulgó la enseñanza musical obligatoria en las escuelas generó una renovada apetencia institucional familiar y cotidiana, por el cultivo del arte musical.

Maestros de Música

Los profesores de música, ante este nuevo decreto, se esfuerzan en satisfacer la demanda docente elaborando métodos o manuales didácticos, y los Almacenes Editores de Música como Kirsinger, Carlos Doggenweiler, Carlos Brandt y su sucursal de Mattensohn & Grimm, entre otras, publican el trabajo de compositores y arreglistas de gran éxito como los maestros: Antonio Alba, Rodolfo Lucero, Francisco Rubí, Roberto Serrano, Manuel Ramos, Carlos Pimentel, entre muchos otros, cuyas partituras y particellas se podían adquirir en sus Almacenes de Valparaíso, Concepción y Santiago, material impreso que circulaba  por los  grandes salones, las salitas intimas de la familia, o en los recintos institucionales. El consumo de la música de salón pasa a ser una señal de distinción.

Irradiación de la ciudad al campo

Algunas de estas manifestaciones de la sociedad urbana se irradiaron a los sectores campesinos.

La aristocracia agraria reproducía su mundo social en sus feudalizadas propiedades agrícolas, el que era acogido y transformado por los trabajadores del campo. Por otra parte, el proletariado urbano, principalmente de extracción campesina, portaba estas manifestaciones hacia sus lugares de origen.

De la Mazurka nace la Ranchera. La Contradanza se hace presente en las mudanzas de los bailes ceremoniales, especialmente, del Norte Grande (Cuyacas, Chunchos, Cachua, etc); en la danza Cielito, de Colchagua; en el Pericón del Maule y en Chiloe: en el Rin, el Cielito y la Pericona; la Serenata hispana, la vemos conversa en el Esquinazo. El bastonero, que dirigía el baile salonero, fue reemplazado por la voz de los cantores, como en la Trastrasera.

La Belle Epoque…

… fue un encordado de muchas cuerdas, de bellas notas, de disonantes armónicos sociales. Un pentagrama de una treintena de acordes que dieron altura y pulso a una sociedad que se debatía entre aristocráticas escalas mayores y emergentes aspiraciones meso y proletarias que de menores, a veces sincopadas, van creciendo entre turbulencia y remansos, para dar a luz un nuevo modo social de ser, diverso, transformador, épico, con su propia banda sono-musical.

Pues bien, preparémonos a recibir los saberes y talentos de estos dos músicos que nos harán transitar por estas evocaciones:

Silvia Andreu Muñoz.

Silvia Andreu Muñoz, de nacionalidad chilena e italiana, es Pianista. Psicóloga-Universidad Diego Portales. Musicoterapeuta-Universidad de Chile, Profesora de Música-Universidad Mayor y Magister en Psicología Educacional- Universidad de Chile.

Andrés Zapico Maldonado.

Andrés Zapico Maldonado, es chileno, más exactamente Porteño, residente en Colombia. Interprete musical mención guitarra clásica-Conservatorio Universidad Católica de Temuco, con especialidad en guitarra del periodo clásico romántico. Director general del Centro Internacional de Estudios Musicales y de la Fundación Zapico, de Colombia.

Se puede ver el concierto completo en Facebook Live en el link que se publica:

https://fb.watch/4ZlIIRTgwF/

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